miércoles, 13 de octubre de 2010

Isla Decepción



 
Ya no puedo recordar tu rostro, me falta el bosquejo de tu pupila, de tus  labios, el imaginar el calor de tu sonrisa, honestamente este olvido ha hecho un pacto con el frio abismante de estos días cubiertos por un cielo gris, entre mausoleos plagados de artefactos eléctricos y muertos que juegan a llevar una vida heredada por siglos, ajenos y risueños mientras las gaviotas les sacan sus ojos, perpetuándose una estructura y una dinámica que escarcha todas las flores de ese jardín el cual está solo en mis sueños, sueños abortados a través del tiempo, perdiendo un pétalo tras otro después de cada intento, y la escarcha se adueña de la tierra, la convierte en un desierto blanco, donde doy pasos por kilómetros a pie descalzo, mi piel se pega al suelo, se me congela la sangre, como quisiera poder encontrarte entre esta tormenta blanca, pero el frio es demasiado intenso y se disipa tu recuerdo, hace tiempo que mis latidos son demasiado lentos, ya sin fuerzas para buscarte entre esta multitud de seres sin rostro, me extingo, entre acantilados me pierdo. Mis manos están azules, ya no las siento, escarban en la nieve cada vez mal lento, escucho el susurrar del viento, mezclado con el eterno silencio, lo único que puedo divisar es un cementerio abandonado en medio de la nada, como puedes ver nuevamente estoy solo queriendo escapar entre lo fuelles de Neptuno de isla decepción.

Por: Emil Sinclair

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