Tiempo de empezar a calcular
cuanto queda para poder castrar a los chanchos que viven sintiéndose poderosos.
Poder que ni siquiera tiene que ver con el asunto antes tratado de las piedras sin cabeza pero con cola.
Grande fue mi sorpresa, ya que lo sabía, al ver como el aire se comía las entrañas del sirviente del pescador de ballenas. Suficiente para darme cuenta donde he estado metido este último tiempo,
alimentándome sólo de hojas secas de pan amasado.
Cuando quiera irme creo que no podré. Cuando quiera gritar insultos injustamente insignificantes, aquel árbol rojo me hará callar y me dirigirá hacia aquel abismo que da al mar, pero que se refleja en una nube avergonzada de ser lo que es.
Por qué no van a ver si mi cama llegó?
Porque tengo sueño y no la veo.
A lo mejor se fue y se tiró al mar. Una lástima.
Por: Naldo Vergara

Pobre cama sucumbio antes del reseteo.
ResponderEliminarCariños
Oeeee que buen escrito!!!!
ResponderEliminar